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Libros

22 de abril, Día de la Tierra

La representación en Mandala de la Madre Tierra. Cortesía de Leonor Bravo

Hoy es el Día de la Tierra en una conmemoración, que viene siendo anual, y que nos recuerda a todos que vivimos en un planeta al que hay que respetar y cuidar como hacían nuestros antepasados más remotos, cuando la evolución no era retroceso y a la Tierra se la consideraba un ser vivo, la Madre Gaia.

Por ello os obsequio con un fragmento de una de las seis historias que aparecen en mi libro infantil EL ABUELO QUE NO SABÍA EXPLICAR CUENTOS, La leyenda de Hermanita Pequeña.

«Hace muchos años, cuando nadie sabía que la Tierra era redonda, vivía una familia india junto a un río y cerca de una pradera. La familia tenía una canoa en la que el padre iba todos los días de pesca, y una tienda, decorada con pinturas geométricas, que era  su hogar.

La familia india era muy feliz con su tienda, su canoa, viviendo en la pradera y junto al río, hasta que un día, y en aquel tiempo, el Sol se enfadó con los hombres malos, esos que siempre van haciendo lo que no deben y crean tantos problemas, los hombres egoístas, los hombres ambiciosos, los hombres envidiosos, los hombres falsos, los hombres sanguinarios, y decidió que se quedaría por siempre en el cielo, igual que una lámpara, que no habría noche, ni llovería y que la madre Tierra, de jardín, se convertiría en desierto como castigo a tanta sinrazón y a tanta maldad.

La pradera en dónde vivía la familia india se agostó secándose por completo y de verde pronto tuvo el color de la paja, las aguas del río comenzaron a bajar de nivel y finalmente desaparecieron bebidas por la tierra sedienta y ya no hubo comida porque el río se había evaporado y la pradera no podía ofrecer pasto a ningún animal, y no llovió y los árboles en los bosques se murieron y los pájaros sin praderas, sin florestas y sin agua, desaparecieron, y, los hombres malos, también…

Mas os preguntareis, ¿es qué acaso no había hombres buenos en el mundo?… Sí, sí que los había, pero eran muy pocos. Exactamente, sólo, en el mundo entero, existían, que se supiera, siete personas, la familia india que vivía en la pradera, aunque ellos sufrían igual que los demás las consecuencias del castigo del Sol, ¿por qué, si no eran malos?

Sé que parece injusto o no encierra una explicación lógica, pero lo cierto es que sí la tiene, pues, como en todas las cosas, se precisa mucha paciencia para llegar al final.

Un día, el padre habló así a su familia:

—No hay pastos, ni agua, ni árboles, ni animales… El Sol ha castigado a los hombres por sus muchos pecados, pero pronto el Sol se aburrirá de contemplar siempre un mundo sin vida y ya no habrá remedio ni para el Sol ni para la Tierra… Yo os propongo un juego que tal vez devuelva la benevolencia al padre Sol y logre de él nos conceda el perdón…

—¿Qué juego? —quiso saber la esposa.

—Yo seré el Hombre Pradera, me acostaré sobre la árida tierra y me  dormiré y mi sueño se convertirá en verdes pastos, tan extensos que no conocerán límites.

Y así lo hizo, y la hierba verde comenzó a crecer rápidamente avanzando a medida que el sueño del Hombre Pradera se hacía cada vez más y más profundo.

La esposa del Hombre Pradera, dijo entonces a sus hijos, mientras se acercaba al lecho seco del río:

—Yo seré la Mujer Agua. Caminaré sobre el barro polvoriento del cauce y éste se tornará otra vez caudaloso y lleno de peces…

Y así lo hizo y el agua creció en el  río, escoltando el rastro de sus pasos. Fue una lengua de plata con su cortejo de peces que la seguía como la cola de un manto.

El hijo mayor dijo entonces, corriendo por la nueva pradera:

—Yo seré Joven Bisonte y trotaré por los espacios cubiertos llamando a mis hermanos bisontes, aquellos que aún puedan escucharme…

Y así lo hizo y pronto las praderas se llenaron de manadas de bisontes.

El hijo mediano dijo entonces, agitando los brazos como si volara:

—Yo seré Pájaro Volador y volaré  por el cielo del Este, por el cielo del Oeste, por el cielo del Sur, por el cielo del Norte, llamando a mis hermanos pájaros, aquellos que aún puedan escucharme…

Y así lo hizo y pronto los cuatro cielos se llenaron de aves que volaban alegremente.

El hijo tercero dijo entonces, sin moverse un paso del lugar en donde estaba:

—Yo seré Árbol del Bosque y mis brazos alzados se convertirán en ramas que se llenarán de hojas y frutas y servirán de ejemplo a mis hermanos árboles, aquellos que aún puedan escucharme…

Y así lo hizo y pronto los montes de la Tierra se cubrieron de arboleda llena de fresca hojarasca susurrante y jugosas frutas.

La anciana, madre del Hombre Pradera, suegra de la Mujer Agua, abuela de Joven Bisonte, abuela de Pájaro Volador, abuela de Árbol del Bosque y abuela de Hermanita Pequeña, que por serlo, pequeña, nadie tomaba nunca en consideración, dijo entonces:

—Yo seré la Mujer Lluvia, y como soy muy vieja y he llorado mucho, vendrán ahora todas mis lágrimas y regarán la bendita Tierra desde el alba hasta el crepúsculo durante tres días y de esta manera no quedará ni el más pequeño rincón del mundo que no reciba la lluvia y todo volverá a ser como antes…

Y así lo hizo y pronto la Tierra floreció bajo la mirada sorprendida del Sol.

Pero aún quedaba Hermanita Pequeña, esa que, por serlo, pequeña, nadie tomaba nunca en consideración.

Hermanita Pequeña se fue andando por la pradera comiendo la fruta de los árboles, saludando a los pájaros, y, montándose en un bisonte, se acercó al río en cuyas aguas miró su rostro reflejado y se sintió muy triste porque en el mundo entero, lleno de pastos verdes, de ríos llenos de peces, de bisontes, de pájaros, de árboles y de lluvias beneficiosas, sólo había una niña.

Entonces el Sol se compadeció de Hermanita Pequeña y,  multiplicando el reflejo de su carita en las aguas del río, hizo llegar la llamada a los cuatro puntos cardinales y, pronto, surcando los mares, remando contra corriente de todos los ríos, aparecieron muchos niños, aquellos que aún podían escucharla, y entonces Hermanita Pequeña, hija del Hombre Pradera, hija de la Mujer Agua, hermana de Joven Bisonte, hermana de Pájaro Volador, hermana de Árbol del Bosque y nieta de la Mujer Lluvia, ya no volvió a estar sola jamás.

El Sol se fue a dormir porque estaba agotado después de tantos días de vigilia, y la Luna le reemplazó en los cielos. Se hizo de noche por fin y todos descansaron felices.»

Enlaces relacionados:
El abuelo que no sabía explicar cuentos Cuando los árboles eran gente El árbol Será una vez…

El abuelo que no sabía explicar cuentos, mi primer libro infantil publicado en papel

EL ABUELO QUE NO SABÍA EXPLICAR CUENTOS

Este título se corresponde a un libro de cuentos infantiles que escribí hace algunos años participando en un concurso, el cuento no fue premiado pero quedó finalista y mucho tiempo después me decidí a editarlo en papel.

Este pequeño libro ha sido leído por muchos padres a sus hijos, y las criaturas, el mejor de los jurados, se han mostrado entusiasmadas. Tal aceptación me llena de alegría porque los niños no se dejan llevar por modas y aceptan lo que les gusta de manera rápida y entusiasta. ¡Gracias amiguitos!

Hoy, a mayor alcance de lectores, AMAZON os lo ofrece en tapa blanda con el precio que le corresponde como libro físico, y con la garantía de llevarlo al domicilio de quien lo haya encargado. Rápido y eficiente servicio.

¿De qué va el cuento?, muy sencillo, son 6 relatos que narran otras tantas historias siempre unidas por un denominador común, el regreso de un abuelo al País de la Infancia en el que estuvo cuando era niño, porque el pobre abuelito ha olvidado los cuentos que le contaron cuando era pequeño y quiere recordarlos para explicárselos a sus nietos.

Pero el abuelo dejó de ser un niño hace mucho tiempo y recordar no puede ser para él una tarea sencilla. Empieza a andar y vuelve a la infancia, a una infancia que ya había dejado muy lejos olvidada.

Os invito a que le acompañéis en su largo viaje porque este es un cuento para niños que también pueden leer los mayores, tengan o no auditorio infantil.

Estrella Cardona Gamio, abril 2017

Enlaces relacionados:
ccgediciones.com Amazon.es ReadOnTime

Taller libre de literatura

tallerlibredeliteraturaTALLER LIBRE DE LITERATURA nació prácticamente a petición del publico lector, a través de sus preguntas y tuvo un éxito fulminante, éxito que me animó a convertirlo en libro.

Un libro que me ha dado grandes satisfacciones por conducto de las cartas de agradecimiento de sus lectores, así pues, una vez más lo menciono en plan publicitario para que pueda servir de ayuda a cuantos necesiten adentrarse en el mundillo de la literatura escrita, con la seguridad de que será muy bien acogido.


Enlace relacionado: Taller libre de literatura: Respuestas a preguntas de escritores noveles

¿Qué libros debo leer?

Muchas veces me han preguntado por la literatura que debe leer un escritor novel, y siempre respondo lo mismo basándome en mi propia experiencia de muchos años, (empecé a escribir a loa 8 y ya no he parado), hay que leer de todo, pero bueno, grandes autores de reconocido prestigio y extranjeros mayormente. Lo que no se debe hacer nunca es leer a los clásicos españoles cuando uno empieza, y sobre todo el Quijote hay que dejarlo para más adelante porque el lenguaje es arcaico y podría viciarnos a la hora de escribir. No es que reniegue de los clásicos españoles pero no es ejemplo a seguir para uno que empieza y anda perdido en la jungla de las letras, vivimos en el siglo XXI y eso no hay que olvidarlo.

Otra cosa que no se debe hacer bajo ningún concepto, es leer obras de principiantes, es decir, de amigos que también empiezan, porque todos hasta los consagrados, en sus comienzos también se equivocaban. Un novelista principiante nunca puede ser profesor de otro porque su obra siempre estará plagada de errores, y no hablo de ortografía, que conste.

Los que comienzan no deben jamás leerse entre sí y menos aconsejarse, ni alabarse mutuamente por simpatía o amistad. Es mejor que cada uno siga su camino en solitario.

Ahora hay talleres de literatura pero hace años no existían en España, todo escritor en ciernes era autodidacta, empezando por ser lector empedernido de autores que fueron sus maestros y muchos grandes escritores han pasado a la historia de la literatura, hablo en pretérito, con ese bagaje.

Lo importante es ser honesto con uno mismo, humilde y tener paciencia que todo llega. El éxito fácil no existe, y los genios no saltan como gazapos en el bosque. Ser escritor es un oficio duro y no hay que llegar a la meta el primero sino que hay que saber llegar… como dice la canción.

Aunque a veces uno no se entere, que esa es otra…

BookTrailer de Adriel B.

Book Trailer de mi libro,  Adriel B.  –  La novela de una alcohólica

Adriel B. – La novela de una alcohólica

adrielb

Vamos de estreno, mi novela ADRIEL B. -La novela de una alcohólica- ya está en Amazon.

Os aseguro que os va a sorprender y mucho.

Adriel B., es una novela muy dura en la que se habla sin concesiones del mundo del alcoholismo y también del de la literatura, ya que su protagonista, Adriel B., es una novelista alcohólica que tiene que luchar en dos frentes a la vez: contra su enfermedad, ya que el alcoholismo es eso, y, además, contra las dificultades del mundillo editorial, lo cual nos permitirá conocer íntimamente esos recovecos del universo de las publicaciones literarias.

Adriel B., su desesperada lucha por sobrevivir como escritora, sus amores apasionados, su trágica promiscuidad, su continua huida del mundo real a través del alcohol, eso es lo que vas a leer en esta novela que disecciona sin concesiones las intimidades de un problema en cuya magnitud nadie parece reparar porque todos somos bebedores sociales aunque no todos seamos alcohólicos.

El origen de Adriel B. (comienzos de febrero de 1994 como idea y realización a partir de octubre de 1998), se inspira en el comentario que en cierta ocasión le hiciese Ernest Hemingway a un íntimo amigo suyo, al hablarle de sus principios como escritor. En ese comentario, Hemingway, confesó que llegaba a derramar lágrimas de amargura, cada vez que los editores le rechazaban sus manuscritos devolviéndoselos con una fría nota.

Esta confesión, unida a la reconocida dependencia alcohólica del novelista norteamericano, hizo que se me ocurriese unir ambos aspectos, el escritor desconocido a quien nadie considera y la personalidad alcohólica, creando un personaje, en la presente circunstancia femenino, en el cual se dieran cita los dos extremos.