Ardilla en el bosque de Volpelleres. Foto, gentileza de Volpelleres Viu

Mi amor por la ecología comenzó en la adolescencia cuando mi familia se trasladó a vivir de Barcelona a Sant Cugat, y de eso han transcurrido muchas lunas. Viví hasta los 25 años en el bosque y aprendí a sentirlo como ser vivo que era, pero mi concienciación ecológica vino cuando empezó la amenaza del agujero en la capa de ozono, por cierto tomada con bastante indiferencia por la gente. Por acusar a alguien se acusó a los aerosoles y en casa suspendimos su utilización, ese fue mi bautismo.

Desde entonces siempre he luchado por el medio ambiente al estilo de David contra Goliat, o sea, en inferioridad de condiciones, pero lo he hecho y lo sigo haciendo. He escrito en prensa, concretamente en El Cerdanyola en cuya ciudad tuve un programa de radio propio, dirigido y presentado por mí, que se titulaba El Tercer Planeta y entre cuyas entrevistas pude llevar a un miembro de Greenpeace, cuando entonces eran asequibles. Y siempre que he tenido ocasión he alzado mi voz en defensa de la Naturaleza, con la fauna incluida.

Como soy novelista, en mi sección de cuentos infantiles siempre he procurado dar un mensaje tanto ecologista como animalista, para que los niños tomen conciencia de la Naturaleza y aprendan a amarla, y también amen a los animalitos que no son juguetes ni cosas.

Y en ello continúo…

Como anécdota para finalizar, contaré que la primera vez que vine a Sant Cugat, ya para vivir, al bajar del tren, me sorprendió la limpieza del aire, diciéndole a mi padre que era un “aire raro”, y él me dijo entonces, sonriendo divertido: es aire puro, hija mía, aire sano de los bosques.

Estrella Cardona Gamio