Con el año nuevo quiero contaros una pequeña historia que nació hace hoy exactamente 20 años. Tal día, más o menos a esta misma hora, empecé a escribir CARTA A CHARO, que en su inicio no iba a pasar de ser un relato muy corto, la primera carta y nada más, pero al terminarla se me ocurrió añadirle aquello de “no se lo digas a Antonio”, y entonces pensé que no podía quedarse así, que debía continuar, la verdad es que tenía mucha curiosidad por saber qué es lo que la protagonista no quería que Charo le dijese a su marido.

Parece una tontería, ¿verdad?, la escritora curioseando en la vida privada de sus personajes, pero así suele pasar, y así  se desarrolló esta novela, con la particularidad de que cada carta está  redactada el mismo día de la fecha que aparezca en la misiva. Intervalos irregulares de tiempo entre unas y otras y la última también escrita en su día con la fecha, como todas las demás. Fueron varios meses y os aseguro que me divertí mucho  haciéndolo. El personaje de Charo me  enamoró desde que aparece respondiendo, porque sin Charo no habría novela, o sea que le debo mucho, es una mujer tan viva que se escapa de la letra impresa y en la acertada opinión de un lector, “¡es todo un hallazgo!”

En fin, esta es mi pequeña historia de aniversario para celebrar el cumpleaños de CARTA A CHARO,  ahora también en inglés, LETTER TO CHARO, traducida por Olga Núñez Miret.